Por Jorge Raúl Cruz

No me sorJorge Raúl Cruzprende la crítica a los empresarios por parte del presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick.  Ya en el pasado dos de los hombres más millonarios del mundo (Warren Buffet y Bill Gates) han manifestado que los millonarios del mundo no pagan lo suficiente y que deben de  aportar más.  

A este respecto me viene a la mente la conversación que tuve con un amigo que es empresario de la ciudad de Juárez, México.  Ante las noticias de todo lo que allí ocurría, quería saber qué es lo que pasaba, por lo que le pregunte.  Sin tener que indagar mucho él me conto que consideraba que mucha de la culpa de lo que allí ocurría era de los empresarios, pues hace algunos años se habían asentado en Juárez, invirtiendo en maquilas (la mano de obra era barata y la cercanía con los Estados Unidos es atractiva).  Me comentaba que hicieron mucho dinero durante mucho tiempo y que siempre sintieron que los problemas sociales eran ajenos a ellos (pandillas, prostitución, drogas, etc.), hasta que iniciaron a vivir en carne propia las consecuencias de su descuido.  Me decía que era obvio que lo que sucedió se diera, pues reclutaban a las mujeres a trabajar en las maquilas y estas dejaban sus hijos a su suerte en sus casas (sin acompañamiento de ningún tipo) y que estos niños crecieron y se tornaron en delincuentes.  Cuando el problema se hizo muy grande, los empresarios optaron por cruzar la frontera y se establecieron en El Paso, Texas y dejaron el problema atrás.  Por situaciones como estas han surgido las iniciativas de Responsabilidad Social Empresarial como una forma moderada de que el empresario acepte su responsabilidad y así apoye dentro de la sociedad.

En relación a los impuestos, pude constatar que Guatemala paga 40.9% de impuestos y es el segundo país Centroamericano que menos paga.

Este dato lo obtuve de la página electrónica de Doing Business (2010) que indica que la tasa de impuestos total (% de ganancia de una empresas pequeñas y medianas) se encuentra así en Centroamérica: El Salvador paga 35.0%, Honduras paga 44.0%, Nicaragua paga 66.8%, Costa Rica paga 55.0%, 

También obtuve el dato de Haití y este paga 40.8%, mientras que los Estados Unidos pagan 46.7%.

Dando un vistazo a estos datos creo que el caso de Guatemala no se encuentra en un área desproporcional con el resto de sus vecinos.  También considero que los impuestos deben estar sujetos a una planificación concienzuda del Estado.  Esto último para establecer que es lo que esperamos del Estado y cuanto nos costará lograrlo.  No me atrevería a decir que se paga mucho o poco, solamente creo que la forma de establecerlo es reconociendo cuáles son nuestras necesidades en el corto, mediano y largo plazo para llegar a ser un país competitivo y desarrollado, de acuerdo a nuestra visión del mismo.  ¿Queremos una Guatemala desarrollada, culta y buena para vivir? Entonces paguemos para obtenerla.  Invirtamos en educación, salud, infraestructura, competitividad, vivienda, etc.

Es lógico pensar que muchos empresarios no quieren contribuir con impuestos pues de todos es sabido el uso que se le da al dinero en el Estado (pago de comisiones, sobrevaloraciones, hurtos, desvíos, etc. ¡Ver el caso del Ministerio de Comunicaciones que tiene una deuda flotante de 12 mil millones!) y esto causa un circulo vicioso que no permite desarrollar la confianza para invertir en el Estado.  ¿Cuántos nuevos millonarios surgen en cada gobierno? 

Mi opinión: deben de ser identificados todos los “rémoras” del estado o como mejor los definió otra persona “estadistas” pues viven ilegítimamente de él (funcionarios, contratistas, asesores, etc.), y una vez identificados ser energéticamente fiscalizados, para lograr la optimización y eficiencia de los recursos para el gasto publico.  Para ello hay que fortalecer a la Contraloría General de Cuentas.  También es imperativo prohibir el uso de mecanismos alternos a los procesos de compra establecidos, para evitar truculencias.  

Cobrar impuestos adicionales sin mejorar la calidad del gasto solo será seguir tratando de llenar un barril sin fondo en el cual no habrá cantidad de dinero que alcance.  De nada le sirve al Estado incrementar los impuestos cuando se estima que el costo de la corrupción, según Nineth Montenegro, es de entre 6 y 7 millardos de quetzales cada año. 

Share This
A %d blogueros les gusta esto: