Desarrollo institucional post Covid-19

Por José Andrés Ardón

Tiempo de lectura: 4 minutos

Las decisiones que se están tomando hoy son producto de décadas de acciones que han moldeado nuestro presente y formarán el futuro de nuestro país.

En el estudio de por qué algunos países son más desarrollados que otros una de las teorías que más ha tomado relevancia en las últimas décadas es el institucionalismo histórico. Autores como Daron Acemoglu y James Robinson o también Douglas North son de los más leídos sobre esta corriente y libros como ¿Por qué fracasan las naciones? o Violence and Social Orders están o deberían estar en la mesa de noche de cualquiera que estudie Ciencia Política o más específicamente Política Comparada. Para los que ya lo leyeron probablemente la situación que esta pasando el mundo les haya provocado recuerdos sobre las ideas y conceptos recogidos en dicho libro y para los que aún no lo han leído espero que este análisis despierte su curiosidad. Sea cual sea el caso, todos estamos preocupados por la situación actual y tenemos expectativas acerca del mundo futuro que nos espera. Es por ello que esta visión institucionalista de Acemoglu y Robinson nos da una idea del desarrollo institucional que existirá o no posterior a la crisis Covid-19.

Uno de los conceptos centrales en su análisis es el de coyunturas críticas. Estos son momentos en los que un gran evento o la convergencia de varios factores quebranta el balance de fuerzas económicas y políticas de una nación. La forma en la que los países afrontan dichos eventos depende de pequeñas o grandes diferencias en su desarrollo institucional previo, y moldean la forma en la que el desarrollo institucional seguirá posteriormente. Esto quiere decir que el desarrollo institucional es de “trayectoria dependiente” o, dicho en otras palabras, las acciones que se tomaron hace cientos de años influyen en las que se tomaron hace décadas que a la vez influyen en las que se toman hoy. Esto crea un círculo virtuoso o vicioso que lleva a algunos países en una trayectoria hacia el desarrollo económico y político y a otros hacia el estancamiento. (Acemoglu & Robinson, 2012)

Uno podría argumentar que el Covid-19 es una de esas coyunturas críticas que esta afectando a todos los países del mundo. Desde el inicio de la pandemia hemos visto como algunos países han sido más propensos a tomar cierto tipo de medidas más temprano que otros. También hemos visto como la cultura de dichos países ha permitido que salgan más pronto que otros de la crisis. Así mismo hemos podido ver como el sistema político y económico de algunos países ha sido más resiliente ante esta crisis mientras que otros podrían poner a millones de personas en pobreza durante mucho tiempo. Incluso se ha visto como muchos países tenían la capacidad de atender la crisis de salud de una forma mucho más rápida y certera que otros. La forma en la que estos países han logrado lidiar con la crisis no es pura casualidad, es el resultado de muchas acciones buenas que se han tomado en años atrás sin saber que algún día dichos países tendrían que enfrentar una pandemia, pero sus instituciones estaban más preparadas para hacerlo.

La incapacidad de ejecución, la mala legislación y la desobediencia a las medidas de higiene y distanciamiento social tampoco son una casualidad en Guatemala. Las tres son producto de las decisiones políticas, económicas y sociales que se han tomado hace años sino es que décadas. Modificar patrones de conducta tan arraigados en la población y en el sistema político no será fácil pero tampoco es una tarea imposible. La llamada trayectoria dependiente tampoco es determinista en el sentido en que los países subdesarrollados estarán así para siempre. Se requiere que muchas acciones positivas sean tomadas durante mucho tiempo para modificar así los patrones de las instituciones políticas y económicas y las coyunturas críticas pueden ser esos puntos de inflexión en donde inicien los círculos virtuosos.

Ahora, ¿estamos en camino hacia mejores instituciones económicas y políticas? Le dejaré a cada lector que saque sus propias conclusiones. Como ciudadanos lo que podemos es exigir que las autoridades tomen decisiones responsables, así como también que cada uno de nosotros contribuya con sus acciones, palabras y propuestas hacia ese desarrollo institucional. El Covid-19 ha provocado una coyuntura crítica en todos y cada uno de los países del mundo y el futuro de nuestros países recae en la forma en la que los políticos y la sociedad respondan ante las nuevas necesidades que enfrentaremos.

Bibliografía

Acemoglu, D., & Robinson, J. (2012). ¿Por qué fracasan las naciones? Estados Unidos: Random House Inc. .

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