¡Bienvenido 2021!

Ah… El 2020, que año tan atípico, inusual, raro, duro, lleno de incertidumbre e ingrato…  Fue tan ingrato que hasta el clima nos regateo en el ocaso del último día del año…  Lluvia y neblina, algo que no recuerdo que se hubiese dado.  El 2020 es la oveja negra de la familia de los años.  Uno que seguro recordaremos todas nuestras vidas, pero que nos dio una llamada de atención en muchos sentidos.  

El balance es positivo a pesar de todo.  El mundo está en Paz, no hay guerras y tuvimos mucho tiempo para reflexionar y reconocer lo que es verdaderamente importante… nuestra paz interior, salud, familia, amigos, trabajo.  Comprendimos que esa Paz no hay que darla por sentada pues es una construcción conjunta y constante.  Comprendimos que el medio ambiente hay que valorarlo y preservarlo pues de él deriva nuestra misma existencia.  Comprendimos que la Democracia nunca está ganada, que ni los países que parecen tenerla establecida completamente están libres de perderla, que es una construcción permanente.  Comprendimos que la forma esclavizante de trabajo debía cambiar para siempre a una más flexible y humana.  Comprendimos, con el COVID19, que lo que afecta a uno afecta a todos, pues estamos intrínsecamente conectados.  Es un año, no para el olvido sino, para la profunda reflexión.  Debemos llorar a las personas que nos dejaron, pero debemos agradecer por las que están acá.  Debemos continuar y no claudicar pues el reto es constante y como montar bicicleta, si dejamos de pedalear nos caemos.  

El 2021 se vislumbra, desde ya, como un año lleno de luz, esperanza, construcción, logros, hazañas y éxitos.  Desde ya parece que este 2021, es el hermano cumplido y responsable de la familia de los años, pues nos ha recibido con una preciosa mañana despejada y dándonos un enorme baño de sol resplandeciente, de luz esperanzadora hacia lo que viene.  La energía se siente diferente.  En la entrada a la Era de Acuario, estamos iniciando probablemente una etapa positiva para la humanidad y así debemos recibirla con la mente y corazón abiertos para reorientar el camino hacia un mundo mejor, que es totalmente posible.  Rompamos esos paradigmas que no nos permiten avanzar, abramos la puerta a lo que viene.

En Centroamérica, esa nueva Era se presenta de manera tajante, pues el 2021 es el año en que celebramos nuestro Bicentenario de la Independencia… Una independencia que lo fue solo para un sector de la población, pero que en este año se brinda la oportunidad para incorporar a todos los sectores que se han sentido excluidos, en la construcción de las realidades que aspiramos de forma compartida y en donde todos seamos y nos sintamos parte.

¡Bienvenido 2021!

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