6F6A6515-1Este año estamos celebrando el 30 aniversario de la firma de los Acuerdos de Esquipulas, tres décadas de democracia y el 20 aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz en Guatemala. En Fundación Esquipulas hemos denominando al 2016 el año 30/20. El 30/20 debe ser motivo de celebración, pues a pesar de nuestros rezagos y deficiencias, tenemos una paz y una democracia que nos han permitido avanzar.

Creo que la paz en Guatemala y Centroamérica a veces no se dimensiona de manera justa, por ello no se le da el valor que debiera de tener verdaderamente. Hagamos un repaso histórico. La Capitanía General de Guatemala se independizo de la Corona Española en el año de 1921. Esta independencia en bloque de toda Centroamérica fue efímera y creó una convulsión que nos llevo a enfrentamientos armados entre los países Centroamericanos en la búsqueda de su independencia. Posteriormente Guatemala logra su verdadera independencia durante el gobierno del Presidente Rafael Carrera, época convulsa y sin paz. Más adelante los gobiernos del tinte de Carrera, conservadores, son desplazados por la Revolución Liberal y que tenía como fin ser un movimiento modernizador y que en algún punto lo fue, pero que se desvió y ensaño, lo que nos llevo a una época de las dictaduras más crueles de toda nuestra historia.

Cuando caen los gobiernos llamados liberales a través de otra revolución ciudadana y llega la denominada “Primavera Democrática” a través de la Revolución de Octubre, efímero periodo de alrededor de 10 años en donde por primera vez Guatemala disfruta de una República a través de una democracia representativa. Las aguas aún no estaban calmas, y aún y con democracia se da el fenómeno del Ejército de Liberación liderado por Carlos Castillo Armas, el cual derroca al gobierno del Presidente Jacobo Arbenz. Carlos Castillo Armas es asesinado y al poco tiempo estalla el denominado “Conflicto Armado Interno” que tiene como causa directa la inestabilidad y diferencias sociales, lo que lleva a la sublevación de oficiales del Ejército. Este conflicto fue el clímax de nuestra polarización tradicional y cobra la vida de victimas y se extiende por 36 años. Con este conflicto se da una barbarie como nunca en nuestra historia, momento de inflexión. Las aguas seguían tempestuosas.

Después de esta breve síntesis, podemos abordar el tema de la Paz en su justa dimensión. Para llegar a esta etapa democrática y pacífica de nuestro país, la época de paz, fue necesario sufrir mucho y derramar mucha sangre de inocentes. Proceso de maduración lento y doloroso que hizo entender a regañadientes a las elites que a través del enfrentamiento no se construye y si se destruye mucho. Llegamos a la conclusión que había que autodeterminar nuestra suerte, nuestro destino y tratar de otra forma nuestras diferencias y alejarnos de los problemas de las potencias mundiales que se adueñaron de nuestro conflicto, ajenos a nosotros.

Con esta comprensión y después de la profunda mezcla de sentimientos que provocaba a las partes involucradas la guerra, fue que se logro llevar a cabo una reforma democrática institucional en donde el Presidente Oscar Mejía Víctores valientemente y escuchando a las voces de la ciudadanía, convoca a elecciones y a una Asamblea Nacional Constituyente para lograr de una vez por todas nuestra transición a la democracia. Se lleva a cabo esa elección y asume el Licenciado Vinicio Cerezo Arévalo como el primer presidente de la era democrática; él comprende que no bastaba con la democracia y que se hacía necesaria la búsqueda de la paz, pero que esta paz no llegaría con vecinos que estuvieran en guerra con un cáncer del mismo tipo que el nuestro. Por ello convence a sus homólogos de Centroamérica de las virtudes de la Paz y la autodeterminación y contra todas las fuerzas políticas hegemónicas de ese tiempo (no había interés de Rusia y EEUU de este acuerdo contrario a sus objetivos). De allí surgen los Acuerdos de Esquipulas, punto de partida para la consecución de la Paz en toda Centroamérica, objetivo cumplido.

Vemos que la búsqueda de la paz ha sido un proceso doloroso y que hay que protegerlo pues nos ha costado. Nuestra democracia es joven, hay que darle tiempo para que madure y con ello se institucionalice. No podemos pensar en correr sin haber gateado primero y creo que estamos en esa etapa aún. EEUU tiene más de 200 años de democracia, nosotros 30 años. La paz tiene innumerables beneficios, hoy tenemos un crecimiento económico (con enormes deficiencias) como nunca antes, tenemos una explosión cultural en donde nuestro arte y deportes comienzan a brillar, nuestros jóvenes nuevamente se han acercado a la política y con ello se han vuelto ciudadanos con voz y voto. Por el contrario la ausencia de paz nos trajo contracción en todas las esferas de la sociedad, aún y en lo económico, ni que decir de lo cultural y deportivo, mucho menos de la ciudadanía y la política.

Hoy debemos sentirnos satisfechos con lo alcanzado, pero insatisfechos con lo que falta, por ello debemos de seguir adelante; ya no en la búsqueda solo de la Paz y el perfeccionamiento de la democracia, sino que ahora en el desarrollo económico de todos y para todos.

Jorge Raúl Cruz

Fundador y Miembro de la Directiva de la Fundación Esquipulas para la Paz, Democracia, Desarrollo e Integración

Político por vocación, profesional del derecho por decisión. Curso sus estudios en la Universidad Rafael Landívar. Idealista, humanista y permanente luchador y promotor del desarrollo y mejoramiento de la sociedad por medio del diálogo. Ha sido dirigente de varios foros importantes tales como cámaras empresariales, gremiales, asociaciones civiles y partidos políticos. Fue dirigente estudiantil y candidato a diputado. Actualmente es Directivo de la Fundación Esquipulas y un perseverante emprendedor.

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