Por: Lizamery Tzoc

Desde hace ya más de cuatro décadas, cada 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente (DMMA), considerando la relevancia y transcendencia que tiene el tema para el futuro del planeta tierra.

Los esfuerzos en la esfera política han sido varios, lográndose la concertación de importantes instrumentos jurídicos internacionales a partir de 1972 con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, donde se creó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y se instituyó el DMMA.

Posteriormente, con un enfoque de desarrollo sostenible cabe destacar la Cumbre de la Tierra en Brasil, celebrada en 1992 y donde se aprobaron los siguientes tres instrumentos: Convenio de la Diversidad Biológica, Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Convención de Lucha contra la Desertificación. Como parte técnica y procedimental para estos instrumentos, se aprobaron diversos protocolos, entre ellos el Protocolo de Kioto (1997), la conferencia XV en Copenhague (2009) y la XXI Conferencia sobre Cambio Climático, celebrada el año pasado en París, la cual establece como meta mantener la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 grados centígrados respecto al nivel preindustrial.

No obstante, a pesar de estos avances aún falta mucho para consolidar la conciencia y la sensibilización en los temas ambientales. Es por ello que les planteamos la apremiante necesidad de preocuparnos por una realidad que se torna cada vez más deplorable, caracterizada por grandes catástrofes, donde interactúan fenómenos naturales con problemas políticos, económicos y sociales, uno de cuyos resultados son las migraciones masivas, que agudizan de manera directa o indirecta, el cambio climático.

Según la ONU[1] por cada grado en el que la temperatura se incrementa, la producción de cereales se reduce un 5%, indicando que en la actualidad ha disminuido la producción de algunos cultivos debido a un clima más cálido. Este es solo uno de los cuantiosos datos que pueden proporcionarnos diferentes fuentes acerca de los efectos del cambio climático en nuestras vidas.

Las causas se derivan de un sistema económico caracterizado por un enfoque depredador hacia los recursos y la vida misma, resultado de industrias extractivas y de un sistema económico excluyente, así también de una arraigada cultura consumista que nos hace inconscientes de sus efectos nocivos y poca conciencia ambiental, materializado cada una de ellas en contaminación, inseguridad social, alimentaria y nutricional a grandes escalas.

En el caso de Guatemala, según la Conferencia Mundial del Cambio Climático de las Naciones Unidas celebrada en el 2011, se alude a que es el segundo país más perjudicado a nivel mundial por el cambio climático, a pesar de ser uno de los 19 países megadiversos afines. Si tomamos en cuenta que en el país existe una debilidad institucional y una ingobernabilidad ambiental que no permite proteger la riqueza natural, es fácil detectar que es inaplazable el tomar acciones para el cuidado de nuestros recursos. Para ello, es necesario primero informarnos debidamente al respecto.

Un claro ejemplo es promover para que se declare la Sierra Santa Cruz como área protegida por el Congreso de la República, siendo considerada por Fundaeco[2] como una de las pocas áreas de Guatemala con un alto porcentaje de cobertura natural, la cual experimenta el latente riesgo de ser degradada al extremo de perder grandes extensiones forestales, contaminación de los mantos acuíferos, perdida de suelo y de la diversidad biológica a partir del uso no sostenible de sus recursos. (Méndez, 2016)

Esto nos lleva a pensar ¿Ser solidarios con nosotros mismos o con el Medio Ambiente? ¿El Medio Ambiente depende de nosotros o nosotros dependemos del Medio Ambiente?

El respeto e interés por el Medio Ambiente trasciende la trillada práctica de sembrar arbolitos, lo cual se queda a niveles mínimos ante la naturaleza del fenómeno. Por el contrario, es un tema muy amplio que abarca el bienestar de cada ser humano, priorizando cada recurso de la biodiversidad que la Madre Tierra nos provee.

Por lo tanto, es nuestra responsabilidad convertirnos en ciudadanos y ciudadanas empoderados de nuestro bienestar, lo cual es posible cultivando la conciencia amigable con el ambiente, que nos permita mejorar nuestras condiciones de vida, emprendiendo y adoptando hábitos como la regla de las 3R[3], poniendo la basura en los basureros y no donde se nos hace más cómodo tirarla, así como teniendo una visión más sostenible con el uso de cada recurso que nos proporciona el medio ambiente. De lo contrario estaremos más que en deuda con las futuras generaciones.

[1] Organización de las Naciones Unidas.

[2] Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación

[3] Reducir, reutilizar y reciclar.

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Referencias bibliográficas

Hamilton, C. (12 de May de 2016). How scared or hopeful should we be in a warming world? The guardian. Recuperado el 16 de May de 2016, de http://www.theguardian.com/environment/2016/may/12/how-scared-or-hopeful-should-we-be-in-a-warming-world

Méndez, C. (14 de Mayo de 2016). Sierra Santa Cruz, una de las zonas más boscosas del país. El Periódico. Recuperado el 16 de Mayo de 2016, de http://elperiodico.com.gt/2016/05/14/pais/sierra-santa-cruz-una-de-las-zonas-mas-boscosas-del-pais/

ONU. (2002). Día Mundial del Medio Ambiente. Demos a la Tierra una oportunidad. Recuperado el 17 de Mayo de 2016, de http://www.un.org/spanish/conferences/dias/medioambiente/infgen.htm

ONU. (s.f.). Objetivo 15: Promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y frenar la pérdida de la diversidad biológica. Recuperado el 16 de Mayo de 2016, de http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/biodiversity/

Organización de las Naciones Unidas. (1992). Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. Rio de Janeiro, Brasil: Organización de las Naciones Unidas. Recuperado el 17 de Mayo de 2016, de http://www.un.org/spanish/esa/sustdev/documents/declaracionrio.htm

ONU (s.f.). Objetivos de Desarrollo Sostenible. 17 Objetivos para transformar nuestro mundo. Recuperado el 16 de Mayo de 2016, de http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/climate-change-2/

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